Marcelo, hijo de Pablo e Ilse Taussik, a quien muchos conocen por su trayectoria comunitaria, cuenta que durante los años de su adolescencia, Vidalinda era un tema permanente de conversación en su casa. “Mi papá encontró un terreno en la calle Vidal que le parecía adecuado para construir el edificio, y decidió publicar un aviso clasificado en el periódico Argentinisches Tageblatt pidiendo que los interesados en participar en la compra le enviaran una carta con sus datos a una casilla de correo. Él necesitaba reunir un mínimo de 30 personas para la compra del terreno… y una semana después, cuando abrió esa casilla de correo, se encontró con 72 respuestas!”. Y continúa: “La clave del éxito de este emprendimiento fue que todo se hizo auténticamente sin fines de lucro. A este proyecto se sumaron muchos que luego participaron en la administración de la construcción, que se llevó a cabo en solo 3 años.” Incluso el nombre de la mutual tiene que ver con la familia Taussik: según Marcelo, “A mi mamá se le ocurrió jugar con el nombre de la calle y con el concepto de desarrollar un espacio en el que los mayores pudieran tener una linda vida, y así surgió el nombre ‘Vidalinda’…”